Ayer apareció en los medios de comunicación una noticia inquietante: fallece un hombre en la provincia de Ávila por fiebre hemorrágica causada por el virus Crimea-Congo. Dicho virus desencadenante de la enfermedad se transmite por la picadura de garrapatas y cursa con episodios agudos de fiebre y hemorragias internas, causando la muerte hasta en un 40% de los infectados. Se trata de una enfermedad similar al Ébola, tristemente célebre en nuestro país hace unos años. Es endémica en África, Balcanes, Oriente medio y Asia, siendo esporádica la aparición de casos en el resto de países de la Europa mediterránea.

Aunque la noticia pueda resultar alarmante desde el punto de vista de salud pública, no debe cundir el pánico entre los propietarios de mascotas. El virus Crimea-Congo encuentra sus hospedadores en el ganado (ovejas, vacas y cabras) y algunos animales salvajes como los avestruces. El contagio al hombre se produce a través de la picadura de garrapatas que previamente se han infectado parasitando al ganado.

Nunca se ha descrito que carnívoros como el perro y el gato sean sensibles al virus, así como tampoco se ha evidenciado la intermediación de mascotas en los casos de fiebre hemorrágica Crimea-Congo en humanos referenciados.

Ahora bien, tal y como explicamos en nuestra publicación sobre las enfermedades transmitidas al hombre por garrapatas https://hvarturosoria.com/2017/05/11/campana-concienciacion-la-prevencion-control-enfermedades-transmitidas-al-hombre-garrapatas/, hemos de extremar la precaución protegiendo a nuestros animales frente a los parásitos externos con las muchas herramientas que tenemos hoy a nuestro alcance.

Además, cuando salgamos a pasear con nuestros perros por el campo -sobre todo en zonas con presencia de ganado- proteger las zonas de nuestro cuerpo en contacto con la vegetación; en el caso de que alguna garrapata se fije a nuestra piel, retirarla siguiendo el protocolo recomendado por las autoridades sanitarias o acudir al centro sanitario más próximo.

Y por supuesto, antes de salir al campo, comprobar que la protección antiparasitaria aplicada a nuestra mascota (collar, pipeta, spray o pastilla) se encuentra dentro de su periodo de plena actividad, recordando siempre las recomendaciones de nuestro veterinario.