La leishmaniosis puede que sea la enfermedad más conocida, y a su vez más temida, por los propietarios de mascotas. Pero nunca está de más recordar cómo se contagia y cómo y cuando debemos actuar para proteger a nuestro perro.

La leishmanosis no se contagia por contacto de un animal enfermo con otro sano; tan sólo se transmite a través de la picadura de un mosquito (del género flebótomo) que previamente haya ingerido, en la sangre de un perro enfermo al que ha picado, el fatídico parásito unicelular.

Los mosquitos flebótomos, responsables de la diseminación de la enfermedad, precisan de un clima cálido y húmedo para desarrollarse. Pero aunque los efectos del cambio climático está modificando la biología de estos insectos, el flebótomo no esta activo a lo largo de todo el año, de ahí que se hable de enfermedad de aparición estacional.

¿Cómo proteger a nuestra mascota?

Siempre prevenir. Por tanto lo idóneo es evitar que el perro sea picado por el flebótomo. Hoy día disponemos de varios productos antiparasitarios que protegen a nuestra mascota de las fatales picaduras con un buen nivel de efectividad. Además, y desde hace algunos años, tenemos a nuestra disposición vacunas que nos ayudan a prevenir y controlar la enfermedad.

¿Cómo saber si mi perro ha contraído la enfermedad?

Los flebótomos comienzan su actividad en primavera, la prolongan durante el verano y llegan a su máxima densidad poblacional en otoño, siendo éste el periodo de mayor actividad hasta la llegada de los primeros fríos.

Por esta razón, en nuestro Hospital, en los meses de noviembre y diciembre, llevamos a cabo la campaña anual de chequeo de la leishmaniosis. Tiene por objeto asegurarnos de que nuestra mascota no ha contraído la enfermedad durante los meses de mayor actividad del mosquito vector (y en el caso de haberla contraído, tomar a tiempo las medidas para controlarla).

Consiste en una sencilla toma de muestra de sangre para conocer la situación de los principales parámetros bioquímicos y sanguíneos y, sobre todo, someter la muestra a la prueba de referencia homologada (llamada inmunofluorescencia indirecta o IFI) que nos permite confirmar o descartar la presencia en sangre de anticuerpos desarrollados por el organismo frente a la enfermedad. Si encontramos anticuerpos podemos afirmar que nuestro perro ha sido picado por un mosquito transmisor de la leishmaniosis.

Ante la duda, siempre consúltanos.