En días pasados hablábamos de cómo detectar y prevenir el golpe de calor. Hoy trataremos de algo muy frecuente en el estío y que a menudo acarrea consecuencias desagradables para todos.

Las Espigas

Terminando la primavera las espigas se encuentran por doquier, incluso en los parques y jardines urbanos.

Por su particular forma y diseño, se adhieren con mucha facilidad al pelo del animal, siendo frecuente su penetración a través de la piel y orificios, provocando malestar, estrés y, lo que es peor, graves infecciones que requieren de una rápida intervención para ser extraídas y reducir la infección.

Las espigas se clavan y penetran en el cuerpo de nuestra mascota, preferentemente, a través de la piel de los espacios interdigitales, así como en los oídos, la nariz e, incluso, los ojos. Debido a su forma de arpón y al continuo movimiento del animal, las espigas migran y es frecuente que su extracción tenga que hacerse en puntos del cuerpo muy distantes de la zona donde penetraron.

Cómo prevenir:

– al terminar cada paseo por el campo o el parque, revisar con cuidado las zonas del perro más sensibles (ojos, nariz, oídos y espacios interdigitales) y extraer cualquier brizna de vegetal seco que veamos,

– un buen cepillado nos ayuda a eliminar pelo muerto, evitar los nudos, airear la piel y limpiar el manto de suciedad y las espigas que pudieran haber quedado enredadas.

Ante cualquier sospecha o indicio de espiga (estornudos, movimientos de cabeza, rascados con sus patas, etc.) acudir inmediatamente a su veterinario.

El Pelo

Cuando llega el calor, muchos propietarios sienten el impulso de rapar a su mascota. Pero antes de hacerlo es conveniente asesorarse, ya que –según qué razas- el pelo también les sirve de protección.

Qué debemos hacer:

– cepillar diariamente, sobre todo en razas de pelo largo y manto denso, con objeto de, por un lado, extraer las peligrosas espigas, y por otro, eliminar el pelo muerto y evitar los nudos (éstos son acúmulo de suciedad y mal olor, además de dar aspecto desaliñado),

– bañar periódicamente, con mayor frecuencia si el perro juega en lodazales, tierra o arena y retoza en ríos o en el mar.

Almohadillas

El sol del estío calienta de manera extrema el suelo por el que pisa nuestra mascota, particularmente baldosas, pavimento o asfalto, así como la arena de playa, llegando a provocar quemaduras en sus almohadillas plantares.

Recomendaciones:

– realizar una inspección ocular diaria de las almohadillas tras el paseo o actividad para detectar posibles lesiones o heridas,

– aplicar productos específicos (a vuestra disposición en cualquier centro veterinario) que previenen las irritaciones y heridas y aumentan la resistencia al roce y a las altas temperaturas.

Fuente: www.royalcanin.es