Tanto si salimos de vacaciones con nuestra mascota, como si pasamos el verano en regiones cálidas donde, a menudo, el sofocante calor es protagonista, no está de más tener muy en cuenta los siguientes consejos.

Golpe de calor

Por golpe de calor entendemos la rápida y repentina elevación de la temperatura corporal. Este incremento de temperatura altera el funcionamiento de los órganos vitales y su metabolismo, pudiendo tener consecuencias fatales.

A evitar:

– dejar al animal en vehículos, estén o no expuestos al sol (la temperatura del interior de los vehículos puede superar hasta en 20 grados la del exterior en solo 30 minutos)

– habitáculos cerrados o reducidos expuestos al sol o -incluso a la sombra- con escasa o nula ventilación (habitaciones acristaladas, terrazas, etc.)

– pasear o hacer ejercicio en las horas centrales del día o incluso en las mañanas o atardeceres de días calurosos, especialmente si nuestro perro es de raza braquicéfala (debido a sus dificultades anatómicas para la ventilación), tiene obesidad, padece problemas cardio-respiratorios o es viejecito (todos ellos factores de riesgo que favorecen el golpe de calor)

Cómo detectar:

– en la imagen que ilustra esta publicación se resumen de manera muy gráfica y pedagógica los signos asociados que nos pueden hacer sospechar que nuestra mascota está sufriendo un golpe de calor

Qué hacer en caso de sospecha de golpe de calor:

– bajar la temperatura corporal mojando al animal (evitar sumergirlo en agua fría, ya que el rápido contraste puede colapsar su organismo), utilizando toallas húmedas y pulverizadores de agua, preferentemente en axilas, zonas ventrales y cabeza

– llevarlo al veterinario más próximo, para rehidratar por vía endovenosa y tratar posibles cuadros asociados

Nunca olvidar:

– tener agua fresca siempre a disposición o moverse por lugares donde el agua esté accesible y disponible

– humedecer periódicamente el pelo, axilas, zonas ventrales y cabeza

– darle de beber con mucha frecuencia, mantener a la mascota permanentemente hidratada, en todo momento, antes y después del paseo

Somos responsables de nuestra mascota y es obligación conocer tanto su estado físico y de salud (edad, peso, resistencia al esfuerzo, tipo de pelo y color, etc.), como los condicionantes raciales que le pueden favorecer o perjudicar en su proceso de adaptación al calor (los cuidados que requiere un galgo para protegerle de temperaturas de 40ºC son muy diferentes a los que puede necesitar un sanbernardo o un carlino).

Ante la duda, consulta siempre a tu veterinario.

Fuente: www.royalcanin.es / www.dogeando.com