Estos antipáticos artrópodos transmiten al hombre -y otros animales- más de 50 enfermedades diferentes; unas cursan de forma asintomática, otras pueden llegar a ser muy graves y terminar con la hospitalización e incluso la muerte del paciente. Las principales enfermedades transmitidas por las garrapatas (hay hasta 20 tipificadas en España) son: la enfermedad de Lyme, la rickettsiosis, la anaplasmosis y la babesiosis.

Además hoy otras zoonosis (así llamadas las enfermedades contagiadas por el animal al hombre) -en este caso transmitidas por las pulgas- que también pueden tener consecuencias para la salud humana, como la “enfermedad por arañazo de gato”, que se caracteriza por la presencia de adenopatías y cuyas complicaciones más graves son la endocarditis y, con menor frecuencia, la encefalitis.

Anualmente se registran en Europa más de 70.000 casos de enfermedad de Lyme, una patología causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, que conlleva riesgo de secuelas graves para el hombre y cuyo verdadero alcance genera incertidumbre. Actualmente en España, la incidencia de casos de enfermedad de Lyme es mayor en el norte, coincidiendo con la mayor presencia de la garrapata Ixodes ricinus, vector de esta enfermedad. Diferentes estudios han mostrado valores variables de seroprevalencia, como por ejemplo en Castilla y León donde alcanza un 13,3%. La incidencia real de esta enfermedad no se conoce debido a que está infra-diagnosticada por la inespecificidad de sus síntomas y la baja sospecha clínica.

La realidad es que el número de personas que sufren los graves síntomas de la enfermedad de Lyme (que van desde afecciones cutáneas a problemas articulares, cardiacos o neurológicos, en cuya última fase pueden llegar a cronificarse dando lugar a cuadros severos de encefalomielitis, demencia y fatiga severa) está aumentando en nuestro país. Por ello es fundamental incidir en los protocolos de prevención y tratamiento e incrementar el conocimiento sobre el comportamiento de estos patógenos, y sus consecuencias para nuestra salud, por parte de los colectivos implicados en salud pública (médicos, veterinarios, farmacéuticos, sanitarios…).

Los expertos resaltan que a la dificultad en el diagnóstico de las zoonosis en general, se suman dificultades en su control, con nuevas áreas endémicas debido al cambio climático global, así como la importación y exportación de parásitos a causa de la movilidad y el aumento de los viajes de los propietarios con sus mascotas.

De aquí la importancia de la educación sanitaria a todos los que compartimos nuestra vida con animales, para que –entre todos- implementemos las medidas preventivas adecuadas. En este sentido señalan los expertos que es imprescindible una tenencia responsable de mascotas, siguiendo, entre otros, los consejos y pautas de desparasitación que establezcan los veterinarios.

Felipe Vilas, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid y subdirector general de Sanidad Ambiental de la Consejería de Sanidad de Madrid, destaca que “el veterinario, que cuenta con una formación científica multidisciplinar, juega un papel esencial en estos casos de salud pública. No solo cura y previene enfermedades en los animales que pueden ser transmitidas al hombre, sino que además es muy importante su función como prescriptor de información rigurosa y actualizada a la sociedad”.

Fuente: AGA COMUNICACIÓN