1. La leishmaniosis canina se contagia por acción de insectos vectores -mosquitos llamados flebótomos- que son más abundantes en otoño, aunque su temporada de actividad comienza en primavera y se extiende durante todo el verano.
  1. La produce un parásito microscópico del género Leishmania. Se trata de una zoonosis, es decir, una enfermedad que puede transmitirse de los animales al hombre.
  1. Sin vectores no hay contagio. La leishmaniosis sólo se contagia por la acción de vectores, nunca por contacto. El parásito necesita ser ingerido por un mosquito flebotomo para completar su ciclo vital y pasar de un hospedador a otro.
  1. Los mosquitos flebotomos que participan en la diseminación de la enfermedad, precisan de un clima cálido y húmedo para vivir (pantanos, charcas, etc.), y las zonas tropicales y templadas son lugares ideales para su desarrollo.
  1. Como consecuencia del cambio climático, hoy encontramos al vector transmisor de la enfermedad en zonas geográficas donde no hace demasiados años era impensable.
  1. Síntomas locales: la leishmaniosis cursa en el perro con síntomas que son consecuencia de la afección de múltiples órganos y sistemas. Se suele producir alopecia y el pelo que queda se ve excesivamente fino y sin brillo. También se observa un endurecimiento de la piel, descamación, úlceras cutáneas y aparición de nódulos y pústulas. Las uñas toman la forma típica de “pico de loro”, es decir, de tamaño aumentado y curvatura acentuada, y se vuelven quebradizas.
  1. Síntomas de tipo general: como fiebre, apatía, adelgazamiento y atrofia muscular. Así mismo, se observa inflamación de los párpados, conjuntivitis y otras afecciones oculares. Otro signo clínico puede ser el sangrado nasal.
  1. Tratamiento: los tratamientos son, generalmente, de por vida. El animal no suele quedar libre de la infección, aunque los síntomas desaparecen y se produce una recuperación clínica. Hace años se recomendaba la eutanasia en los perros afectados, pero actualmente se puede tratar como cualquier otra patología crónica.
  1. Prevención: lo más adecuado es evitar que el perro sea picado por los mosquitos flebotomos de esa manera se imposibilita que pueda contagiarse. Existen en el mercado diferentes productos antiparasitarios que consiguen proteger, con muy altos niveles de seguridad, de la picadura de los vectores.
  1. Así mismo, hay vacunas y otros productos que potencian la respuesta del sistema inmunitario de los animales para ayudar a prevenir y controlar la enfermedad.